
El agua de mar preparada como agua isotónica aporta todos los minerales esenciales que necesita el cuerpo en una proporción prácticamente idéntica a la del plasma sanguíneo, logrando una nutrición celular profunda.
Contiene casi todos los elementos de la tabla periódica, rehidratando y nutriendo las células de forma inmediata.
Energiza y revitaliza el organismo, colaborando activamente con todas sus funciones metabólicas.
Promueve el movimiento intestinal mejorando la frecuencia de evacuaciones y mejora visiblemente el aspecto cutáneo.
Contiene yodo bioasimilable, favoreciendo el óptimo funcionamiento de la glándula tiroides.
Al rebajar el agua de mar con agua pura, se iguala la concentración salina de nuestros fluidos corporales, permitiendo que las células absorban sus nutrientes sin gasto de energía.