
Está elaborado a base de yodo lugol al 5% y aceite de coco neutro.
El yodo es un mineral esencial, lo que significa que el cuerpo no puede fabricarlo por sí mismo y necesita obtenerlo a través de los alimentos. Su papel principal es actuar como la materia prima para el correcto funcionamiento de una de las glándulas más importantes de nuestro sistema endocrino.
La principal y más crucial función del yodo es la producción de hormonas tiroideas: la tiroxina (T4) y la triyodotironina (T3). La tiroides, una glándula con forma de mariposa ubicada en el cuello, absorbe el yodo de la sangre y lo combina con un aminoácido (tirosina) para fabricar estas hormonas.
Sin suficiente yodo, la tiroides no puede producir sus hormonas de manera eficiente, lo que puede desencadenar problemas como el bocio (un agrandamiento visible de la glándula) o el hipotiroidismo.
Gracias al yodo, estas hormonas pueden regular procesos vitales en todo el cuerpo:
Dato conspiranoico: no que no te dice la IA es que ayuda a contrarrestar los efectos nocivos de las radiaciones y los elementos tóxicos que respiramos.
Forma de uso:
Frotar una ligera cantidad de ungüento por la zona del cuello hasta detrás de las orejas. Esperar 5 minutos a que absorba, para no marchar la ropa.
Colocar una vez por día, en el momento que lo desees. Cuando estés con procesos de resfríos, tos o inflamación aplicar dos o tres veces al día.
Se puede usar en todas las edades.
Conservar en la heladera.